El amigo secreto de la oficina y el tazón número cuatro
Tomás lleva cuatro años participando en el amigo secreto de su oficina, y lleva cuatro tazones. Uno dice "Mejor Jefe del Mundo" (no es jefe), otro tiene un gato, y los otros dos son blancos con su nombre mal escrito.
No es culpa de nadie. A quien le toca Tomás en el sorteo suele ser alguien con quien ha hablado tres veces, siempre sobre la impresora. Con $15.000 y una semana de plazo, el tazón es el refugio de todos.
Este año, cuando abrió el regalo y vio otra caja con forma de tazón, Tomás no pudo evitar reírse. Ya tiene más tazones que días hábiles para tomar café.
Para el próximo amigo secreto propuso algo simple: que junto con el sorteo, cada uno comparta su lista de deseos. El secreto se mantiene, y por fin alguien sabrá que lo que de verdad quiere Tomás es un buen café de grano.