Regalos que no eran
Todos hemos puesto la famosa "cara de regalo", ¿no? Historias cortas sobre regalos que, con toda la buena intención del mundo, no dieron en el clavo.
- La carta al Viejo Pascuero que leyó toda la familia — Lucas pidió un solo regalo en su carta al Viejo Pascuero. Su mamá la mandó al chat familiar, y el 24 había tres cajas iguales debajo del árbol.
- El amigo secreto de la oficina y el tazón número cuatro — Tomás lleva cuatro años en el amigo secreto de su oficina, y lleva cuatro tazones.
- Cinco piluchos de recién nacido y ningún pañal — Después de su baby shower, Daniela ordenó los regalos: cinco piluchos de recién nacido, tres mantitas casi iguales y ni un solo pañal.
- Los chocolates que alimentaban a la oficina — Todos los años, sin falta, a Matías le regalan una caja de chocolates finos en su cumpleaños. Y todos los años, sin falta, la caja termina repartida en la oficina.
- El mismo libro, tres veces — Camila abrió el mismo libro tres veces en su cumpleaños. Nadie se puso de acuerdo, y todos pensaron que estaban siendo los más originales de la fiesta.
- Calcetines, ¿aún no soy libre... de esa tradición? — Es un clásico casi ceremonial en la familia de Benjamín: cada Navidad, sin excepción, alguien le regala calcetines. Ya lleva unos 20 pares.
- ¿Maquillaje para mimos? — A la Feña le regalaron una base de maquillaje preciosa, de una marca carísima. El problema: el tono no tenía nada que ver con su piel.