Calcetines, ¿aún no soy libre... de esa tradición?
Es un clásico casi ceremonial en la familia de Benjamín: cada Navidad, sin excepción, alguien le regala calcetines. Lleva contando desde los 19 años. Ya va en la Navidad número siete y calcula que tiene unos 20 pares que ni siquiera puede recordar quién se los dio.
Nadie en su familia lo hace con mala intención. El primer año recibió 5 pares de distintos familiares, y todos se rieron de la coincidencia, tanto que pensaron que le habían encantado... hasta que pasó a ser una tradición que nadie quiso romper.
"¡A Benja le encantan los calcetines, acuérdate del año pasado, nunca fallan!". Y ahí quedó, año tras año, sin que a nadie se le ocurriera preguntar si en verdad le hacían falta más.
Este año, en el chat familiar de Navidad, Benja mandó una foto de su cajón de calcetines, literalmente desbordado. Fue la primera vez que alguien se rió lo suficientemente fuerte como para que la tradición, por fin, se rompiera.