Cinco piluchos de recién nacido y ningún pañal
Cuando Daniela llegó a la casa después de su baby shower, se sentó en el living a ordenar los regalos. Cinco piluchos de recién nacido, tres mantitas casi iguales, dos sonajeros y un peluche más grande que la guagua que venía en camino.
Pañales, cero. Toallitas, cero. Y el coche que necesitaba seguía en la vitrina de la tienda.
A las tres semanas, los cinco piluchos ya le quedaban chicos a la Sofi. Daniela iba al supermercado por pañales cada dos días, mientras las mantitas esperaban ordenadas en el clóset.
Cuando su hermana le contó que iba a hacer su propio baby shower, Daniela le dio un solo consejo: "haz una lista, y que la gente reserve lo que va a regalar. Y pon el coche, entre varios se juntan".